jueves, 7 de diciembre de 2017

Libros: Eso - Stephen King.

Titulo: Eso.
Autor: Stephen King.
Año: 1986.
Genero: Terror.
Valoracion: 8/10.


En la pequeña ciudad de Derry un mal parece acecharla desde hace décadas, siglos. Un mal que secuestra y mutila niños, o sencillamente los hace desaparecer. Este mal suele manifestarse bajo de la forma de payaso llamado Pennywise que atrae a sus victimas con globos de colores y los vuelve locos de terror aprovechándose de sus peores miedos. Estamos en 1959, y es entonces cuando un grupo de chicos llamados "el Club de los Perdedores" decide hacerle frente.

Eso volvió recientemente a la primera plana editorial, aunque nunca se fue del todo. La reciente nueva adaptación realizada, que vera su segunda parte en 2019, ha renovado el interés por una de las grandes obras del maestro del terror Stephen King. Aunque a mucha gente lo que más miedo le da es enfrentarse a un libro de 1504 páginas.

Lo cierto es que King consigue que, pese a la extensión de la historia, ésta no pierda interés en casi ningún momento. Todo lo que narra lo hace para profundizar en la siniestra y misteriosa historia de Derry, pero también para ofrecer un profundo retrato de los personajes, y no solo de los protagonistas. Incluso la ciudad se convierte en un personaje más.

El Club de los Perdedores, que constituye uno de los ejes de la historia, es un ejemplo de "fracasados" o "inadaptados" a los que muchos tratan a de limitar  a uno de sus rasgos: el tartamudo, el bocazas, el negro, el judío, el asmático, el gordo y la chica. El autor nos ofrece un profundo retrato psicológico de estos, tanto en su niñez como en su vida adulta, a través de sus experiencias y decisiones. Son humanos, con sus virtudes y defectos, pero también heroicos y entrañables a su propia manera.

El otro eje sobre el que gira la historia es Pennywise, el payaso bailarín. O dicho de otra forma, aquel que encarna nuestros peores miedos. La genialidad de Pennywise es que causa terror con su retorcida sutileza, pero también porque conecta con nuestros miedos más primarios e infantiles.

La historia se desarrolla en dos secuencias temporales, 1957 la de los niños; y 1985, la de los adultos, que se van alternando. En ocasiones los personajes desvelan recuerdos de su niñez que nos sirven de introducción para avanzar en la línea temporal de 1957. De esa manera, ambas líneas van a la par llegando al unísono a un estupendo clímax final perfectamente entrelazado.

Eso es un gran libro de terror porque logra hilar de manera muy inteligente las escenas de miedo dentro de un clima de aparente normalidad. Nunca lo esperas, y si lo esperas, siempre es más retorcido y oscuro de lo que creías. King sabe muy bien cómo conectar con nuestros miedos infantiles y que empaticemos con los personajes.

La única pega que le pondría al libro son ciertos pasajes en los que al autor se excede en la descripción psicológica de ciertos personajes secundarios o en la explicación histórica de ciertos acontecimientos. A veces parece que planea y planea durante varias páginas hasta que logra aterrizar en lo verdaderamente interesante.

Libro vs. Miniserie de 1990 vs. Película de 2017.

Tanto la miniserie como la película se enfrentaban a tres problemas comunes al adaptar este libro: la extensión, por lo que muchos pasajes y/o personajes han sido borrados o alterados; la dificultad de adaptar ciertos pasajes que son difíciles de traducir en imágenes, y las altas dosis de violencia, sangre o incluso sexo.

Lo primero que diré es que ninguna de las dos adaptaciones es fiel pues ambas alteran un gran número de hechos y personajes. La diferencia está en como encara cada una la propia idea de adaptar. Una curiosidad: ambas películas alteran los miedos de casi todos los personajes. Así que no penséis que no vale la pena leer el libro tras haber visto cualquiera de las dos películas.


La miniserie de los 90 está más apegada al texto original, aun cuando lo que mostraba no siempre quedaba tan bien en pantalla como en el libro, o incluso cuando no disponía de los medios más adecuados para hacerlo. Cuanto menos respeta las lineas temporales y el hecho de narrarlas de manera alternativa. La película de 2017 trata de centrarse más en el espíritu, en el componente de terror, y opta por cambiar cosas en aras a salvaguardar esa idea pero ser más atractiva visualmente.



Sobre el tratamiento de los personajes, los de la película de 2017 aparecen mejor definidos, a lo cual también ayuda que sus actores infantiles son mejores que la de los 90. Con todo, la de 2017 a veces peca de tirar demasiado hacia la historia de aventuras y de acercarse demasiado a cintas como los Goonies. En mi opinión, el personaje peor retratado en ambas versiones es el de Beverly. No me pareció particularmente interesante lo de añadir su mala fama de promiscua. Creo que el hecho de ser chica ya le genera ciertos inconvenientes por si solo. Además, en el libro se meten con ella básicamente porque es pobre. Pero tampoco es la mosquita muerta que retratan en la adaptación de los 90.

En cuanto a Pennywise, aunque el de la versión de 2017 se le parece más en el aspecto estético, personalmente prefiero la interpretación de Tim Curry. Creo que el haciendo menos logra mucho mas. Pennywise da miedo porque parece normal, y en ese sentido creo que el nuevo payaso abusa del cgi.

¿Influye la ciudad en la que resides en la forma de vivir la subcultura gótica?

El mes pasado hice un pequeño viaje con Monsieur Macabre y pasamos unos días en Madrid con mi mejor amiga. Nos llevó al barrio de Malasaña pues sabía que me gustarían las tiendas que hay por la zona. Y lo cierto es que hay un montón de tiendas geniales como Curiosite o Chopper Monsters, además de otras pequeñas tiendas de ropa, complementos y decoración la mar de interesantes para alguien con gustos algo tétricos y oscuros.

Pensé que si esas tiendas estuvieran en Málaga iría todos los fines de semana a verlas, aunque fuera para curiosear y deleitarme la vista. También tenemos tiendas interesantes, pero cuesta más encontrar productos tan específicos para un público más alternativo. Al fin y al cabo, seguimos estando muy orientados hacia el turista de sol y playa.

Y le estuve dando vueltas a la cuestión de que ciertamente no es lo mismo ser gótico es una gran ciudad o en una capital que en una ciudad más pequeña. O quizás en el fondo sí es lo mismo, pero sólo cambia el escenario.

El cosmopolitismo de las grandes ciudades: ¿una ventaja para las subculturas?

Se suele decir de las grandes son más cosmopolitas, y derivada de esa variedad de personas y estilos, son más abiertas a todo tipo de modas, apariencias o formas de pensar (o quizás tan sólo más indiferentes). Frente a esto, las ciudades de menor envergadura se ha considerado tradicionalmente que son más cerradas, que las nuevas modas llegan con retraso.


En ese sentido, ello explicaría inicialmente porque, en el caso de España, la escena gótica se concentró principalmente en ciudades como Madrid y Barcelona. En ambas ciudades encontramos barrios y zonas repletas de tiendas y bares destinados a un público alternativo. La aparición de estos locales y comercios en ciudades más pequeñas se ha producido con más retraso, o bien tienen un carácter más localizado.

No obstante, no creo que la idea de una "gran ciudad" sea siempre sinónimo de mayor tolerancia. Aunque sin duda la percepción puede cambiar un poco, creo que los comportamientos incívicos hacia gente que pertenece a una cierta subcultura (los insultos, las miradas, los cuchicheos y cosas peores) no desaparecen.



Con todo, lo cierto es que internet y las nuevas tecnologías han "deslocalizado" el acceso a subculturas, modas y tendencias. Aunque es muy agradable poder quedar con gente con la que compartes gustos e intereses, internet, con sus webs y foros, te permite acceder a información interesante sobre libros y películas, o bien comunicarte con góticos de cualquier parte.

Ciertamente, es genial tener una zona por la que moverte con pubs y locales donde puedes escuchar una música acorde con tus gustos y disfrutar con tus amigos. En mi caso nunca tuve acceso a ese tipo de locales (en Málaga aparecían y desaparecían), pero tampoco eme resultó imprescindible. El gótico "se hace a sí mismo", podríamos decir. Pero no es el bar el que lo que hace. Por supuesto, me encantaría que donde vivo hubiese locales de temática gótica, pero creo que también te adaptas a lo que tienes y puedes acabar encontrando sitios en los que te sientas a gusto.

Sí es cierto que hay un aspecto que envidio de las grandes capitales, y es en lo que respecta a la cultura. Las grandes exposiciones y eventos suelen organizarse allí y no puedes verlos de otro modo que no sea desplazándote. Por ejemplo, en Madrid se organiza una Semana Gótica todos los años en octubre con actividades, charlas y conciertos. Aquí intentó organizarse algo parecido, pero creo que nos faltan público e infraestructuras.

Por desgracia, ésa es una ventaja de las grandes ciudades que es insustituible. No quiere decir que en otras ciudades no se organicen eventos interesantes. Es por ello que siempre es bueno estar al tanto de las agendas culturales del lugar donde vivimos.

Por tanto, las grandes ciudades ofrecen múltiples ventajas para las distintas sulcuturas. No sólo en lo que a locales, tiendas y exposiciones se refiere. También suele haber una escena física, personas con tus mismos gustos, con la que puedes interactuar. Con todo, también es cierto que lo gótico tiene gran capacidad de adaptación, y que en estos tiempos internet amplía mucho las posibilidades a todos los niveles. Después de todo, lo gótico no está en las tiendas o los bares, sino que comienza por las personas. Y por tanto, esas ventajas materiales no son imprescindibles.

Ciudades, tiendas y la estética gótica.

Evidentmente, una de las primeras cosas que pensamos al estar en una ciudad con multitud de tiendas interesantes es en lo mucho que ello "enriquecería" nuestro armario si las tuviéramos cerca. Por supuesto, tener esta clase de tiendas al alcance de la mano, con su surtido de ropa y complementos, tienen sus ventajas e inconvenientes.

En cuanto a las ventajas, que indudablemente tienes acceso a un interesante repertorio de ropa, calzado y otros abalorios que te puedes probar in situ, evitando la incógnita del tallaje o de la calidad de la prenda derivadas de las compras virtuales. Por otro lado, aunque por internet se pueden encontrar muchas cosas, no siempre se encuentra todo, al margen de poder ahorrarte los gastos de envío.


Sobre los inconvenientes, hay que precisar no obstante que tener acceso físico a estas tiendas no es sinónimo de disponibilidad económica. Aun en su formato físico, las tiendas de ropa gótica tienen precios elevados, y que las tengamos a la vuelta de la esquina no es una fórmula mágica que nos resuelve todos los problemas.

Otro "inconveniente", aunque es sin duda relativo, es el hecho de que tener tantas tiendas disponibles te lo pone todo "más fácil". No tienes más que darte una vuelta por tus tiendas favoritas cuando vas a la búsqueda de alguna prenda ideal. Pero yo me pregunto si el hecho de disponer de tantas tiendas de moda gótica, como puede ser en una ciudad como Madrid, no acaba haciendo que todos acudan a las mismas tiendas y que al final todos lleven cosas muy parecidas.



Por supuesto, no quiere decir que todos los góticos que viven en una gran ciudad acaben vistiendo exactamente igual. Pero supongo que el acceso a este tipo de lugares quizás no te impulse tanto a buscar alternativas por internet, recurrir a otro tiempo de tiendas alternativas más allá de las de moda gótica "estándar" o atreverse a personalizar lo que se tiene.

Con todo, creo que hay un mercado muy asentado en ciertas grandes ciudades que en otras no acaba de cuajar y es el de las tiendas de ropa vintage y de segunda mano. Sé que en Madrid hay varias tiendas donde encontrar interesantes reliquias a buenos precios. Sin embargo, es un mercado que no se explota todo lo que se podría en otras ciudades.


Gótico de gran ciudad vs. Gótico de pequeña ciudad.

Vivir en una gran ciudad tiene sus ventajas e inconvenientes, al igual que los tiene vivir en una más pequeña. Las ofertas culturales, las tiendas o el asentamiento de la subcultura gótica pueden variar enormemente.

A día de hoy, internet acorta distancias y rellena los huecos que la falta de una escena madura puede significar en tu ciudad. Con todo, creo que se puede disfrutar mucho de la subcultura gótica "al margen" de la propia escena. Siempre podemos aprovechar viajes y pequeñas escapadas para explorar cómo se vive la escena gótica en otros lugares. Pero al final lo importante es cómo lo viven los góticos en su día a día y lo mantienen vivo, en cualquier ciudad del mundo.



¿Qué opináis vosotros? ¿Créeis que la ciudad en la que vivís os influye de algún modo en ese sentido? ¿Y la influencia de internet? Espero vuestros comentarios :)

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Decoración Gótica: cajas góticas decoradas.

Las cajas decoradas son prácticas pues te permiten almacenar cosas, y al mismo tiempo un bonito elemento decorativo para cualquier rincón.

Tengo una caja de cartón grueso que quiero decorar y he estado buscando ideas para hacerlo. Lo cierto es que con pocas cosas (pintura, pegamento, pasamanería o abalorios) la gente hace auténticas maravillas.

Otra opción es la técnica del Découpage de la que he estado viendo algunos tutoriales. Esta técnica consiste en adherir imágenes a la superficie correspondiente. Os dejo con un tutorial al final de esta entrada ;).























-TUTORIAL DÉCOUPAGE-

martes, 28 de noviembre de 2017

La mágica experiencia de la Exposición de Harry Potter en Madrid.

La semana pasada estuvimos de viaje Monsieur Macabre y yo por Salamanca, Segovia y finalmente en Madrid. En esta última ciudad aprovechamos para ir a ver la Exposición de Harry Potter para la cual habíamos comprado las entradas previamente por internet. En esta entrada comentaré la exposición en sí y varios aspectos de la visita que creo que podrán ayudar a aquellos que van a ir a verla y a aquellos que todavía lo están pensando.



LAS ENTRADAS. Aunque pueden comprarse en el propio IFEMA, lo más fácil es comprarlas a través de internet. En ella elegís el día (se ha prorrogado hasta el 2 de abril) y la franja horaria. El precio de la entrada es de 16,90€ en el caso de los adultos, y 6€ más si optáis por la audioguía. También hay packs familiares especiales.

En lo que respecta a la hora que se establece en la entrada, es básicamente una franja horaria que se fija por plazos de media hora para organizar a la gente y que se ésta no se acumule en la cola a una misma hora. Nosotros teníamos las entradas para las 15:00, pero nos acercamos al recinto alrededor de las 14:20 y pasamos igualmente. 


Eso sí, la entrada  a la exposición en sí no es inmediata, sino que se organiza por turnos de media hora. Así que desde que entras, hay que sumarle, como mínimo, una media hora de cola. En nuestro caso, entramos alrededor de las 15:10.

EL IFEMA, CAFETERÍAS, GUARDARROPAS Y SERVICIOS. Nuestro primer problema era que llegábamos ese mismo día a Madrid desde Segovia, y dada la hora de la exposición, queríamos comer algo antes de entrar. Yo había mirado el plano del IFEMA y sabía que había varios sitios para comer allí dentro. El problema es que no se puede acceder a ellos hasta que no accedes a la exposición, que en nuestro caso no podíamos porque habíamos llegado mucho antes. Esa fue la explicación que nos dieron en el IFEMA, aunque luego comprobamos que podríamos haber pasado ese primer nivel e ir a las sitios de restauración del recinto sin pasar previamente por la exposición.

En cualquier caso, sabed que fuera del IFEMA, en sus alrededores tenéis varios sitios para comer algo. Os aconsejo ir con tiempo, sobre todo si vuestra hora de visita coincide con la de salida de los trabajadores de la zona, ya que algunos lugares se llenan enseguida.

Igualmente, sabed que en el propio recinto de la exposición hay una pequeña cafetería donde podéis tomar algo. Nosotros no lo supimos hasta que entramos.

La Exposición de Harry Potter dispone de su propio servicio de guardarropa por 1€ por persona. Estáis obligados a dejar cosas como mochilas o maletas, y si queréis podéis dejar abrigos, chaquetas y bolsos. En ese sentido está bien pensado, ya que luego se pasa bastante calor en el interior.

Finalmente, además de los que dispone el propio IFEMA hay servicios dentro de la propia exposición y bancos para sentarse y reposar un poco.


LA EXPOSICIÓN.  Las indicaciones que dan al principio es que pueden hacerse fotos pero sin flash y que los bolsos han de llevarse al frente. Se entra por grupos de una treintena de personas, y se hacen pausas de media hora entre uno y otro. 

Una vez dentro, puedes estar todo el tiempo que quieras. Al principio tienes una pequeña presentación con el sombrero seleccionador donde le hacen la prueba a algunos visitantes del grupo. Luego tienes otra presentación de las películas mediante pósteres y una película. Y finalmente se abre un telón, iniciándose el recorrido con el tren de Hogwarts.



La exposición se organiza en apartados temáticos. Comienza con las habitaciones de los estudiantes y finaliza con los estandartes de las distintas casas. A lo largo de la misma puedes disfrutar de las criaturas que aparecían en las películas, del vestuario y de cientos de objetos originales.


Además, la exposición no es únicamente una experiencia visual. Las distintas áreas de la misma están ambientadas con música. Pero también hay elementos con los que puedes interactuar, por ejemplo para hacerte una foto mientras sacas a una mandrágora de su maceta.


En ese aspecto, hay ciertos sitios del lugar en los que se acumulan grandes colas de gente para hacerse fotos con algún objeto. Uno de los más cotizados era el sillón de Hagrid. Dependiendo de si os hace ilusión tener ese tipo de recuerdos, os toca valorar si os compensan esas grandes colas o preferís pasar a otra parte de la exposición.



En general, los objetos están dispuestos de forma que los puedes apreciar bien, incluso acercarte bastante para apreciar los detalles, muchos de los cuales no podías ver en las películas. La iluminación es agradable y te permite hacer buenas fotos. Tienes además pequeñas tarjetas que te dan una breve explicación de cada grupo de objetos. Quizás las únicas excepciones sean los objetos más pequeños que se encuentran en vitrinas y pueden dar reflejo.



Precisamente sobre este punto, es bueno saber que no es necesario agobiarse con la obsesión de hacer fotos de cada objeto de la misma. Para mi es más importante disfrutar de lo que estás viendo. Al fin y al cabo, si hay un lugar que en un determinado momento tiene mucha gente, puedes saltártelo y volver luego. De hecho nosotros, cuando llegamos al final, volvimos hacia atrás y estuvimos viendo algunas cosas que se nos habían pasado. 





Recomiendo tomarse la exposición con calma y disfrutarla. A veces te puedes agobiar por la cantidad de gente, y porque hay gente a la cual esperar en una cola saca lo peor de ella, pero sed pacientes. Pensad que una vez dentro, podéis estar todo el tiempo que deseéis.








¿VALE LA PENA LA AUDIOGUÍA? Nosotros nos decantamos por la audioguía por hacer la gracia completa. De hecho la escogió bastante gente. A lo largo del recorrido tienes carteles numerados que te van indicando el fragmento que te toca escuchar. Algunos de ellos están un poco ocultos, así que en ciertas ocasiones tienes que fijarte bien porque además no están en orden.



Sobre si vale o no la pena gastarte 6€ más por ella, personalmente opino que no. Al margen de que ralentiza un poco la visita y te obliga a detenerte en ciertos lugares, con la consiguiente acumulación de gente, lo cierto es que los comentarios tampoco aportan gran cosa. Son comentarios cortos, de menos de dos minutos, y parecen los típicos comentarios que sacas de los contenidos adicionales del dvd de cualquier película. Así que os aseguro que no os perdéis nada.


FOTOGRAFÍAS PERSONALIZADAS Y LA TIENDA. Una vez has entrado al recinto pero justo antes de entrar en la exposición en sí, tienes la oportunidad de hacerte una foto especial con un fondo verde al que luego añaden alguna imagen especial de las películas. Eso lo hacen por el "módico" precio de 15€, que puede ser un recuerdo divertido si sois varios, pero un tanto caro si sois uno o dos.

En cuanto a la tienda, tiene ventajas e inconvenientes. Por un lado, tiene mucho merchandasing que podéis encontrar con relativa facilidad en otras tiendas, tales como sudaderas, bufandas, tazas o varitas. Algunos objetos son un poco más especiales, o al menos yo no los había visto en ninguna otra parte. Juegan también con el hecho de que son productos oficiales.


Siendo sinceros, todo lo que encontraréis es muy caro. Lo más barato que podéis encontrar ronda, como mínimo los 6 ó 7€. Y os hablo de bolígrafos o pins... Otros objetos como las agendas o peluches rondan los 25/30€, y las varitas se sitúan en los 40€. Pero digamos que al final no es difícil caer en alguna cosa por el hecho de llevarte un recuerdo de allí y una bolsita especial. Yo me llevé (o más bien Monsieur Macabre me regaló) un bolígrafo en forma de varita y un pin con el símbolo de los mortífagos. Cada uno cuesta 7€, y sí, hace ilusión que sean de Harry Potter, pero no dejan de ser caros.



Por último, os aconsejo armaros de nuevo de paciencia en la tienda, ya que incluso aquí se forman colas, aunque atienden bastante rápido.


Y bueno, estas han sido mis impresiones sobre la Exposición. Pese algunos defectos de organización, creo que vale muchísimo verla. Se disfruta mucho y es visualmente encantadora.