La razón por la cual he tardado tanto en responder a esta pregunta ha sido, primero, porque es un tema complicado y quería tomarme mi tiempo para reflexionar sobre él. Segundo, porque tenía la entrada completamente redactada y la "perdí". Mi enfado fue tan monumental después de dedicarle tanto tiempo que la fui dejando hasta que ahora he decidido volver a escribirla.
Supongo que lo lógico antes de abordar esta entrada es preguntarse sí se puede decir que sigue existiendo una escena gótica. Bueno, es un debate casi tan largo como lo que aquí se me plantea, y en el que no voy a entrar. Simplemente opino que sí, sigue habiendo una escena gótica, aunque obviamente la de hoy es muy diferente a la de los años ochenta.
Después de darle vueltas, he decidido estructurar mi opinión sobre la escena gótica en dos grandes aspectos: los que considero positivos y los que considero negativos, así como algunas ideas más que me han surgido mientras escribía sobre el tema. Por supuesto, esto no es más que mi opinión y mi percepción personal, por la gente que veo y las cosas que leo, y me encantará que expreséis vuestras propias opiniones sobre esto, que supongo que variará mucho entre países y ciudades.
Aspectos negativos.
Una de las cosas que más pena o rabia me dan es cuando compruebo lo superficial que en ocasiones se ha vuelto la escena. Conozco a personas interesadas, o incluso obsesionadas, con el lado estético de la subcultura gótica. Gastan ingentes cantidades de dinero en tintes para el pelo, maquillaje, ropa y complementos; pero les veo prestar muy poco interés o ninguno a otras cosas como libros, discos, grupos o conciertos. Por supuesto, todos saben quien es Poe o Bram Stoker, pero parece que se han convertido en los únicos autores representativos del movimiento.
Esa importancia que se da a la estética acaba creando líneas divisorias (quizás hablar de "clases" sería algo excesivo), pero cuanto menos cierto elitismo. Nos miramos los unos a los otros y juzgamos a los demás en función de su ropa, de si el colgante que llevan es de Alchemy o es una imitación más barata, de si su ropa es de una tienda gótica, de si está dentro de un estilo concreto o si ha mezclado cosas.
Lo gótico no habría de medirse según esos baremos: del dinero que te gastes en ropa, de la marca, de lo complicado o de lo sencillo de tu aspecto o de si tienes un estilo catalogable. En realidad, no tendría ni que hacerse. Se ha perdido el interés por "la variedad de estilos" o la capacidad de mezclarlos (¿quién dijo que si te gusta el estilo victoriano sólo vas a escuchar música clásica?) y muchas veces veo grupos de gente cortados con el mismo patrón. A veces pienso que se ha perdido algo de originalidad.

En otro sentido, la entrada de las tiendas y marcas especializadas me produce sentimientos contrapuestos. De los positivos hablaré más adelante. En cuanto a los negativos, la pujanza de estas tiendas desincentiva la creatividad y la filosofía del "hazlo tú mismo". Igualmente detesto la idea de que gótico es únicamente la ropa que puede adquirirse en estas tiendas, lo que a la larga lleva igualmente a la uniformidad.
Algo que me sorprende inmensamente a día de hoy es que, pese a la cantidad de información sobre la subcultura gótica a la que se puede acceder en la red, lo desinformada que en muchas ocasiones está la gente, o lo fácil que es formarse una idea equivocada.
Cuando yo comencé a descubrir la subcultura gótica, no había demasiada información y la mayoría estaba en inglés. Pero quería aprender sobre ella, sobre su historia y su música, sus autores y figuras más relevantes. Sin embargo, mucha gente joven únicamente se queda con la idea preconcebida de que lo gótico es "vestir de negro, Evanescense, leer "El cuervo" de Poe y parecer triste", pero saben poco o nada nada de los orígenes en los 80, o de grupos musicales tanto antiguos como contemporáneos, por citar algunos ejemplos.
Y aquí tengo que admitir, que si hay que detesto, son esos blogs "teóricamente "góticos, decorados de arriba a abajo con montones imágenes en clara referencia al suicidio y a la depresión. La verdad es que una de las cosas que no me gustan de la escena actual es que siga existiendo gente que piensa que cuanto más triste se es (o se da la impresión de ser), más gótico se es. Parecen olvidar que tanto la depresión como el suicidio no son cosas banales ni te hacen ser más interesante, sino cosas muy serias.
Y no es que quiera apuntar con el dedo a todos los babybats, porque ninguno nacimos sabiendo y todos empezamos a investigar por algún lugar. Lo que quizás me frustra es que, precisamente ahora que es tan fácil acceder a fuentes de información (incluyendo música y películas), haya tan poco interés en hacerlo, o al menos me da esa sensación.

En otro sentido, me da pena la incapacidad de algunas personas de ser más abiertas hacia los demás y su forma de ver lo gótico tan cuadriculado, porque parece que si eres gótico no puedes hacer o no te pueden gustar cosas no góticas, no puedes probar cosas nuevas o tienes que vestir de una manera muy determinada. Pienso que también sería bueno si más personas supiera saber reírse de sí mismos. Lo que veo es que hay clichés que no se acaban de superar, quizás porque son precisamente esos los que resultan atractivos a ciertas personas, y lo peor de todo es que pese a tener tantos medios para ver más allá de todo eso, muchas personas se siguen quedando en la superficie.
Aspectos positivos.
Por supuesto, no todo es malo porque no todo tiempo pasado fue mejor. Y tampoco voy a echarle a Internet las culpas de todo porque, siendo sincera, también nos ha facilitado muchísimo las cosas. Ni tampoco las nuevas generaciones tienen "la culpa" de que a veces todo parezca más superficial, porque sé de gente que acaba de conocerlo y de verás se interesa por el movimiento en todas sus facetas.
Internet ha puesto a nuestro disposición una ingente cantidad de información y nos ha facilitado su acceso a ella. Ahora podemos saber más sobre la historia del movimiento, la vida de sus grandes iconos o la discografía de nuestros grupos favoritos. En ese sentido, Youtube es para mí una gran ayuda en cuanto a música ya que me permite conocer grupos viejos y nuevos. He venido a descubrir que las redes sociales pueden servir para algo más que para cotillear sobre la vida de los demás. De hecho, me han permitido conocer promociones interesantes, conciertos y nuevos discos de algunos de mis grupos favoritos que de otra forma me hubiese sido imposible.
Al mismo tiempo, elementos como los blogs, foros y otras formas de comunicación han acercado la escena gótica a la gente sin importar dónde vivan, y creo que eso es algo muy positivo. Primero, porque te permite integrarte en la escena con independencia de cómo de asentada esté en tu país. Y segundo, porque permite conocer la escena gótica desde su perspectiva más "realista", alejada de la imagen que puedan dar marcas de moda, modelos o películas, es decir, simplemente el día a día de personas como tú y como yo, y como se desenvuelven con sus problemas cotidianos.

Internet también ha puesto a nuestra disposición tiendas, tutoriales y una variedad de opiniones sobre la escena a las que antes no teníamos acceso. Y para aquellos en cuya ciudad disponen de pocas tiendas o de poca o ninguna gente con la que conversar sobre la escena gótica, opino que ha sido un gran avance que debe valorarse. Porque sin duda Internet ha permitido a la cultura gótica extenderse y llegar mucho más lejos que hace 15 años.
En otro sentido, ha sido una gran ventana abierta para creadores y diseñadores noveles, como una forma de renovar la estética gótica frente a las grandes marcas ya consolidadas y de permanecer creativos.
Pero ello no deja de lado que la cultura gótica siga moviéndose en el plano físico: se siguen celebrando festivales, eventos, conciertos, y continúan subsistiendo locales, pubs y tiendas de ropa y complementos. Porque es la gente la que, más allá de todo, mantiene viva la subcultura. Y pese al paso de los años, continúa existiendo gente dispuesta a organizar eventos para promover y dar a conocer lo gótico. Ciertamente, y por desgracia, somos muchos menos que antes, pero creo que lo importa es que se siga manteniendo vivo, más que la cantidad de personas. En cierto sentido, deberíamos sentirnos "orgullosos" de que, tras más de treinta años, el movimiento siga existiendo y se mantenga activo.
Gótico vs Lolita vs Steampunk.
Hay quien me ha comentado que parte de la "culpa" de la crisis que vive la escena gótica la tienen otros movimientos alternativos que han atraído a gente que antes se identificaba con lo gótico. Personalmente, creo que es una excusa, y que en cualquier caso no hay que darle mayor importancia.
Opino que si una persona que se integraba en la escena gótica, en un determinado momento de su vida se siente más atraída por otra estética y cultura, debe seguir lo que dicte el corazón si eso es lo que le hace más feliz. Y en otro sentido, no tenemos porqué continuar con esa mentalidad excluyente de que si te consideras gótico "no puedes" interesarte por cosas referidas a otras subculturas y viceversa.
De hecho, el gótico y el gothic lolita tienen muchos puntos de conexión que en vez de separarnos deberían animarnos a compartir. Y aunque sin duda el Gothic Lolita tiene su propia filosofía, también contiene muchos elementos de inspiración y continua alimentando el interés por las cosas oscuras, pero desde otro punto de vista igualmente interesante.
Respecto al steampunk, me parece un movimiento interesante y muy creativo. No negaré que ahora mismo es "la nueva moda" en lo que a movimientos alternativos se refiere. Me parece curioso como la inmensa mayoría de las tiendas góticas tienen ahora su propia sección steampunk. Pero igualmente creo que del mismo modo que ahora está en la cresta de la ola, la ola acabará bajando. Muchos de los que dejaron la escena gótica por el steampunk se cansaran y pasarán a otra cosa (porque esa clase de gente siempre ha existido en todas las subculturas), aunque por supuesto quedará un reducto de gente que mantendrá la comunidad steampunk viva.
Conclusión.
Creo que, a día de hoy, la escena tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Al fin y al cabo, la conforman personas, y no necesariamente todos tienen la misma visión sobre ella. A estas alturas no tiene sentido seguir quejándonos de que si en los años 80 la escena era mejor. Era otra época, con otras circunstancias y otro contexto cultural, y estoy segura de que también tendría sus "peros". Y hoy es hoy, con sus propias peculiaridades. Creo positivo que la escena evolucione y cambie, aunque manteniendo su esencia para que tanto las viejas como nuevas generaciones puedan encontrar su forma de sentirse integrados.
Por desgracia, también acusa sus defectos. Aunque internet nos ofrece grandes oportunidades (que no siempre aprovechamos lo suficiente), también puede llevar a una imagen superficial de la subcultura, dejándola en una fachada estética juvenil y elitista. Pese a ello, creo que estamos a tiempo de corregir esas situaciones y, con el esfuerzo de todos, seguir manteniendo la comunidad viva. Y es que lo importante no es la etiqueta o nombre que le quieras dar, sino las personas.