Me gusta cuando voy de compras con algo particular en mente y encuentro justo lo que buscaba. Pero también cuando en la tienda que menos me lo espero encuentro algo genial y a buen precio. A veces te haces una idea determinada de una tienda por el tipo de personas que compran allí su ropa, o porque los maniquíes del escaparate te chirrían demasiado como para entrar. Con el tiempo aprendí que en casi cualquier parte puedo encontrar cosas que se adapten a mis gustos, con un buen precio y una calidad aceptable. Requiere su tiempo, ver muchas tiendas diferentes y buscar concienzudamente. Pero al mismo tiempo pienso que es bueno tener un abanico amplio de posibilidades.

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