domingo, 6 de junio de 2010

Reseña Anime: Blood +.

Título original: Blood +.
Autor del manga: Asuka Katsura.
Género: Ciencia Ficción, Acción, Drama, Shonen.
Año: 2005-2006.
Número de episodios: 50.
Personaje favorito: Haji.
Escena memorable: cuando se revelan los orígenes de Saya y Haji.
Valoración: 8,5/10.


He decidido salir de mi "Shojo World" para hablar sobre esta fantástica serie. Ciertamente el tema de los vampiros ha sido abordado por el Manga y el Anime desde las más diversas perspectivas. Aunque esta serie trata indirectamente sobre vampiros, no es desde luego la típica serie donde veremos un desfile de personajes atractivos ávidos de sangre humana.

La historia comienza presentándonos a Saya Otonashi, una joven adolescente que vive con su padre adoptivo en Okinawa junto con sus otros dos hermanos, también adoptivos. Saya tiene amnesia y no recuerda nada de su infancia y adolescencia. Una noche se encuentra accidentalmente con un "quiróptero", una criatura con forma de murciélago gigante y que necesita de sangre humana para vivir. Aparentemente los quirópteros son invencibles pues son capaces de autoregenerarse a gran velocidad, pero, por algún motivo, la sangre de Saya es capaz de destruirlos.

A partir de este encuentro el mundo de Saya, tal y como ella lo conocía, se derrumba y multitud de nuevos acontecimientos, trágicos y sorprendentes, la llevan a emprender una lucha contra estas bestias que se encuentran repartidas a lo largo del mundo. En esta lucha Saya tratará de proteger a los que ama, aún a costa de sacrificarse, acompañada de su fiel caballero Haji, pero también buscará respuestas a su verdadera identidad.

En "Blood +" se trata de nuevo el tema vampírico, aunque con un buen lavado de cara. Su mitología y características rompen completamente con el mito tradicional. Un aspecto que me gustó mucho es que se combina una historia propia del origen de los quirópteros con aspectos modernos como la ciencia genética.

La historia se va desarrollando a lo largo de 50 capítulos a lo largo de una extensa trama con multitud de subtramas igualmente interesantes. Como se combinan grandes dosis de acción con aspectos de suspense que te van adentrando en la historia no se hace pesado, ya que no es una serie que se base en un patrón repetitivo. A ello se añade que trama se guarda unas cuantas sorpresas que dan un nuevo giro de tuerca, añadiendo todavía más interés.

Precisamente los personajes son uno de los grandes logros de la historia. Están muy bien construidos, con carisma y personalidades diferentes, y con un fantástico diseño. Me gustó especialmente que se tratara de darles una consistencia lo más humana posible. El caso más visible es Saya, que de una adolescente temerosa y dubitativa se convierte en una decidida guerrera. No es el típico protagonista que cuando descubre que tiene algún tipo de cualidad especial se lía a golpes con los enemigos diciendo "no entiendo nada de lo que pasa pero me da igual". Hay una evolución psicológica en los distintos protagonistas lo que le aporta mucho realismo. Por supuesto también me encantó el diseño de Saya, me pareció fantástico, así como el del resto de personajes, especialmente el de Haji.

Por supuesto se permiten también algunos momentos dramáticos, románticos y cómicos para contrastar con las escenas de lucha y acción. Tiene una animación notable, una muy buena ambientación y gran música, sobre todo por los fantásticos openings y endings.

Se trata por tanto de una fantástica serie, que se puede disfrutar sin tener que haber visto previamente "Blood the Last Vampire". Creo que aquí se combinan a la perfección muy diferentes elementos desde la acción al romance, sin olvidar grandes elementos conceptuales: el sacrificio, la familia, el amor o la valentía. Por ello no se trata de una serie conceptualmente vacía que sólo se basa en escenas de acción.

Lo mejor: una trama interesante que combina diversos géneros.
Lo peor: que me quedé esperando un poco más del final.

La nueva exposición permanente del CAC de Málaga.

Ayer fui a visitar la nueva exposición permanente del CAC. Por un lado se puede ver un repaso por la carrera de Victoria Civera, que abarca aproximadamente la mitad del Museo. Sus obras no están mal, pero la verdad es que tampoco me han entusiasmado. En grandes lienzos retrata mujeres diversas sobre fondos abstractos que casi parecen ilusiones ópticas. Lo llamativo es que, aunque sólo emplea la técnica pictórica, sus cuadros dan la impresión de ser "collages", que se aprecian mucho mejor desde la distancia.

En cuanto a la nueva exposición permanente, se ha mantenido parte de la antigua, mientras la otra parte se ha renovado aportado obras que van desde la fotografía, la pintura, la escultura o incluso el video. Titulada "Apocalipsis", retrata el caos y la muerte desde diferentes perspectivas y con muy variados materiales. Me llamó la atención "La Liberté Raisonée" (que significa "La Libertad Razonada") de Cristina Lucas, donde recrea en un video una escena de la Revolución Francesa que culmina con la representación exacta del cuadro de Delacroix "La Libertad guiando al pueblo".

Me gustó especialmente este cuadro titulado "Compartiendo enfermedades mentales", pero olvidé apuntar el nombre del artista. Aunque es una buena excusa para volver al museo. En cualquier caso me alegra que se haya renovado al fin la exposición permanente haciendo gala de obras interesantes y variadas dentro del arte contemporáneo.


jueves, 3 de junio de 2010

Pintura: István Csók.

Desgracidamente es difícil encontrar mucha información sobre este pintor húngaro, István Csók (1865-1961), que perteneció al movimiento Impresionista. Durante una parte de su vida vivió en París, donde realizó algunas exposiciones, pero también expuso en Londres, Roma y San Francisco. No obstante, donde alcanzó mayor fama fue en su tierra natal por sus retratos, sus desnudos y paisajes del Lago Balaton.


Aunque tiene varios retratos bastante hermosos, como este precioso desnudo con un guiño a Velázquez por el uso que se hace del espejo, sin duda dos de las obras más conocidas del autor son aquellas cuya temática se aleja más de lo habitual. Por un lado su famoso "Vampiros", una de las escasas representaciones pictóricas serias que existen de estos seres. Y por otro lado una de las más famosas representaciones de la Condesa Elisabeth Bathory, cuadro que aparece en los créditos iniciales de la película "La Condesa Drácula" (1971), y que desgraciadamente fue destruído durante la II Guerra Mundial.

Las arañas de Louise Bourgeois.


El lunes 31 de mayo de este año falleció la escultora franco americana Louise Bourgeois, cuyas gigantescas arañas a las puertas de varios museos son sin duda una de sus obras más representativas. Influenciada por el sufrimiento de su madre, abiertamente engañada por su padre, retratará la igualdad entre hombres y mujeres, el sufrimiento la soledad y la muerte a través de sus monumentales arañas, cuerpos decapitados y otras esculturas con claras alusiones al sexo.




Sus arañas de metal siempre me han parecido fascinantes, pues sus delgadas piernas de acero me evocan al mismo tiempo la fragilidad y la fuerza. Sus patas retorcidas dan la sensación de que fueran a ponerse a caminar sinuosamente en cualquier momento y al mismo tiempo parece que están a punto de derrumbarse sobre si mismas, como moribundas.


Otra de las obras de esta escultora que me ha parecido fantástica es su "Arco de la Histeria", un cuerpo decapitado que gira sobre si mismo. Sus pies cuelgan como los de un muerto mientras sus manos le impulsan a girar como los de un vivo. Me recuerda a una serpiente mordiéndose la cola, símbolo del infinito.

Tolkien hecho palabras.

Cuando he visto estos retratos, me han venido a la mente los caligramas de Guillaume Apollinaire, que "dibujaba" poemas con distintas figuras. Aunque no se puede leer mucho en estos dibujos, resultan muy simpáticos y retratan el rostro de Tolkien de una manera muy reconocible. Con un poco de imaginación y una sopa de letras se pueden hacer grandes cosas.

martes, 1 de junio de 2010

Entre la belleza y lo maldito: el Edificio Dakota.

Este emblemático edificio de Manhattan se construyó entre 1880 y 1894, inspirado en el estilo francés de arquitectura característico de la época. Su enorme entrada se debe a que por ella debían pasar los coches de caballos. Aunque la disposición de las habitaciones ha ido cambiando con los años, sigue conservando sus largas estancias, algunas de 15 metros, y sus techos de 4,30 metros de alto, tan característicos de las casas antiguas. Su fachada es impresionante, adornado suntuosamente por pequeñas cúpulas en el tejado, de color negro, que contrasta con el beige del resto del edificio. Son igualmente hermosos sus balaustradas y balcones que crecen sobre su escarpado tejado, inspirado en el Renacimiento Alemán.



El edificio y la historia que lo acompañan han hecho que acabe convirtiéndose en uno de los referentes turísiticos de Nueva York, pero también que se considere como un lugar "maldito". Aunque en él vivieron figuras de la talla del mítico actor de películas de terror Boris Karloff o del compositor y director de orquesta Leonard Berstein, entre muchos otros, otro de sus míticos habitantes fue Aleister Crowley, el conocido ocultista. A su leyenda negra se suma el hecho de que fue a sus puertas donde John Lennon fue asesinado. Y finalmente, para culminar, fue aquí donde se rodó la famosa película de Roman Polanski, "La Semilla del Diablo".



Reseña Cine: El Increíble Hombre Menguante.


Título: El Increíble Hombre Menguante.
Género: Ciencia Ficción.
Año: 1957.
Director: Jack Arnold.
Actores: Grant Williams, Randy Stuart, April Kent.
Valoración: 9/10.

Esta película es una adaptación de la novela del mismo título del autor Richard Matheson, famoso por otros libros de ciencia ficción como "Soy Leyenda" o haber participado como guionista en varios capítulos de la mítica serie "Dimensión desconocida".

La historia narra como Scott Carey se expone accidentalmente y sin saberlo a una nube radioactiva. Seis meses después del incidente, diversas señales le hacen pensar que está encogiendo. En efecto, su tamaño es cada vez más pequeño, y se ve obligado a enfrentarse a nuevos problemas sobre los que jamás había reparado.

La cinta, que pronto se convirtió en una obra de culto, se sitúa en una época en la que se desconocía el alcance real de la energía atómica. Los cineastas expresaban el miedo de la gente a través de películas de ciencia ficción donde nuestros pequeños miedos se hacían gigantescos, desde las arañas a las hormigas y toda clase de criaturas espeluznantes. Pero no se había planteado antes el caso contrario, que es cómo enfrenta un hombre el mundo cuando es él quien mengua, y no al revés.

A través de ingeniosos y cotidianos ejemplos se nos muestra cómo Scott Carey va decreciendo cada vez más. La ropa le está cada vez más grande, su mujer es más alta que él, los utensilios cotidianos como cubiertos o lápices no son de su tamaño... En este aspecto, la película destaca por lo bien rodadas que están las escenas, teniendo en cuenta los medios de la época, para mostrar a un cada vez más pequeño protagonista. Por supuesto el apogeo llega cuando Scott es del tamaño de un alfiler y ha de enfrentarse a monstruosas arañas, riadas de una gota de agua o enormes montañas de cajas.

Pero la película no busca únicamente un despliegue de efectos especiales. Muestra la capacidad del hombre de adaptarse a nuevas circunstancias. En un principio Scott se siente avergonzado por su condición, pero saber que existen otras personas que viven circunstancias parecidas y logran salir adelante, le anima a mantener su ilusión por vivir. Se muestra como en muchas ocasiones el tesón por seguir vivo, con independencia de nuestro tamaño, es más fuerte que cualquier otra cosa. Porque también se habla de la exclusión social, del aislamiento o de la supervivencia en un mundo que no está pensado para nosotros.

La película finaliza con un alegato a la vida y al universo, con una aceptación de nuestra naturaleza y nuestra misión de intergranos en ella pues no dejamos de ser parte del cosmos. No somos más que la unión de átomos y moléculas, y formamos parte inseparable de él. Pues como dice Scott Carey, lo infinitesimal y lo infinito no están tan alejados. Se trata de reclamar que existimos, con independencia de nuestro tamaño o condición.

No soy muy fan del cine de Serie B de los años 50 lleno de bichos gigantes, pero tengo que decir que está película me pareció excelente. Y ello porque cuenta con una fantástica puesta en escena y efectos especiales que nada tienen que envidiar a lo que se hace ahora. Creo que no por más ordenador que se use, se logra siempre transmitir más al espectador. Pero también porque tiene un argumento sublime, que va más allá de su aspecto fantástico, y que nos hace reflexionar sobre muchos aspectos de nuestra vida diaria e incluso de cómo encajamos o debemos encajar en el orden cósmico.

Lo mejor: sus ingeniosos efectos especiales y su intenso final.
Lo peor: que ya casi no se haga ciencia ficción en este estilo.