martes, 14 de diciembre de 2010

El origen de las cosas: simbología y significado de la sangre.

Desde los ángulos del orden cromático y biológico, la sangre, correspondiente al color rojo, expone el final de una serie que tiene en su origen la luz solar y el color amarillo y en medio el verde y la vida vegetal. Simboliza todos los valores asociados al fuego. Se la considera, en suma, como símbolo de la vida. La sangre, mezclada con agua en el Grial de Cristo, es el brevaje de la inmortalidad.

La sangre se asocia al calor vital y corporal por oposición al calor que emana de la luz natural. Igualmente se considera a la sangre como el vehículo de las pasiones, pero también de la propia alma humana.

En conexiones tan estrechas como la de la sangre y el color rojo, es evidente que ambos elementos se expresan mutuamente: las cualidades pasionales del rojo infunden su significado simbólico a la sangre; el carácter vital de ésta se transvasa al matiz.

En la sangre derramada vemos un símbolo perfecto de sacrificio. Todas las materias líquidas que los antiguos sacrificaban a los muertos, a los espíritus y a los dioses (miel, leche, vino) eran imágenes o antecedentes de la sangre, el más preciado don, facilitado en las esculturas clásicas por el sacrificio del cordero, el cerdo y el toro; y en las asiáticas, africanas y americanas, por los sacrificios humanos, como también en la Europa Prehistórica.

Este don aplaca a las potencias y aparta los castigos mayores que podrían sobrevenir, como así lo expresaba el proverbio árabe que decía "la sangre ha corrido, el peligro ha pasado".

Es el símbolo de Libra, de la legalidad divina y de la conciencia interna del hombre. Las heridas, por asosicación y por igual origen, tienen el mismo significado ligado al sacrificio. E igualmente para el color rojo. En la alquimia, cuando la materia pasa del estado blanco al rojo, se asocia con una invasión misteriosa del objeto, como un acontecimiento mágico.

El símbolo del caballero rojo se asocia con el Parsifal de Chrétien de Troyes, vencedor de monstruos y cuyo estado pasional es perenne, donde destaca, por su belleza, aquella frase que decía "se hallaba revestido de un traje manchado de sangre porque había pasado a través de la guerra y el sacrificio".

Fuente: Dictionaire des Symboles, Jean Chevalier et Alain Gheerbrant. Diccionario de Símbolos Juan-Eduardo Cirlot.

4 comentarios:

Andrés Z. dijo...

SANGRE QUIERO SANGRE!! :P
jejeje

Interesante información :)
Un abrazo amiga mia!

Madame Macabre dijo...

Cada cual a lo suyo, los zombies a los cerebros y los vampiros a la sangre :P.

Besitos y gracias por comentar.

Madame Macabre.

Juan Dadomo dijo...

A Khorne le agrada esta publicación. Te mando un afectuoso tarascón.

Madame Macabre dijo...

Juan Dadomo - Tarascón recibido también afectuosamente :)